Su bebé tenía tres meses, pero se sentía tan cansada en ese tiempo compartido. Sin duda ser madre era una tarea realmente agotadora, a pesar de tener experiencia previa en el tema, no dejaba de pasar noches difíciles, noches sin dormir. Sin embargo, cuando veía su pequeño rostro regordete y sus ojitos llenos de curiosidad se derretía cualquier atisbo de cansancio. Con solo mirarla recobraba las fuerzas necesarias para seguir adelante.
A sus pies, se encontraba su hijo Arnold, quien jugaba con s