Era de noche cuando entró a la habitación de su pequeña, de esa pequeña que aún no nacía, pero que añoraba con mucho amor. Recién había cumplido cuarenta y dos semanas de embarazo, y su niña aún no daba señales de nacer. Esto la tenía muy preocupada. Era la primera vez que le pasaba algo así.
Con un suspiro detallo lo hermoso que había quedado todo, desde el color de las paredes en tonos cálidos, hasta las delicadas ilustraciones de flores que le daban más dulzura al espacio. Pero eso no era to