«Necesito 8000 dólares», pensó Ashley saliendo del edificio donde acababa de contratar los servicios del abogado más costoso de la firma.
Ashley sabía que su hijo valía la pena, pero no tenía el dinero para pagar los honorarios del abogado
¿Y ahora qué haría?
Las opciones eran limitadas para la joven madre, la posibilidad de pedir un préstamo en el banco la atravesaba, el único detalle era que no tenía nada que le sirviera de garantía.
Para ese punto se sentía perdida, había tomado una decisió