Al salir del edificio donde vivían Ashley y su hijo, sus pasos resonaron en la acera hasta llegar a su vehículo. Su mandíbula tensa demostraba que la discusión de hace un rato había provocado que un mar de emociones oscuras despertaran en su ser.
Sentía molestia, ira, y algo más… algo a lo que no quería ponerle un nombre. Pero vaya que sabía de qué se trataba, ese sentimiento sin duda era lo suficientemente fuerte como para no hacerse notar.
Ashley, su Ashley, estaba saliendo con otro hombre.