Era lunes por la mañana, Ashley despertó con muchas expectativas respecto a ese día. Luego de un fin de semana complicado gracias a la presencia de Angelo, necesitaba sumergirse nuevamente en la rutina, en la tranquilidad que la rutina le proporcionaba.
Llevó a su hijo al colegio y hasta el momento todo pintaba bien y rutinario. Pero no fue hasta que llegó a su trabajo y fue llamada por su jefe, que sus expectativas cambiaron.
—Necesito ese informe listo para hoy—exigió Vladímir, indiferente.