«Mamá, papá», pensaba Ashley con lágrimas en los ojos. Sus manos no dejaban de temblar, mientras trataba de marcar el número de Angelo.
—Angelo…
Su voz se quebró al pronunciar su nombre.
El hombre, al otro lado de la línea, percibió de inmediato la angustia en su tono y se alarmó.
—¿Ashley? ¿Qué pasa?—preguntó con su voz llena de preocupación.
Con un nudo en la garganta, luchó por encontrar las palabras para expresar la terrible noticia.
—Angelo—murmuró con voz entrecortada—, mis padres... h