No hay duda de que es ella. Ha pronunciado su nombre, aunque no de manera amable. Él se aproxima y ella le sonríe coqueta; sin embargo, no parece envalentonada ni molesta, como lo estaba segundos antes, cuando me increpaba por invadir un lugar que, al parecer, compartía con ella.
—¿Por qué está ella en esta habitación? —le cuestiona, y una baja exhalación escapa de mis labios al aceptar ese hecho.
—¿Por qué debería darte alguna explicación de a quien traigo aquí? —replica él, mientras ella sigu