―Deberías ser como ella y divertirte un poco más. Disfrutar de lo joven que eres todavía ―dice, interrumpiéndome, y me hace reír.―Sabes que no tengo tiempo para eso, tampoco me gusta divertirme, bien.―No creo que no te guste, pero insisto en que deberías hacerlo alguna vez. Tal vez salir con amigas, y por qué no, conocer a un chico.―Por Dios, mamá, no empieces con eso. Solo llamaba para ver cómo estabas. Debo colgar, me voy a mi siguiente turno y después a la cafetería.No sé por qué ha sacado ese tema. No me hace falta divertirme y menos conocer algún chico.―Vale, hija ―dice, enseriando su voz, señal de que me he pasado un poco.No es que odie divertirme; solo que no está en mis prioridades. Pero tal vez acepte alguna de las invitaciones de los viernes de Georgia, que se pone en plan de fiesta. Me sacudo; no creo que lo haga.―Te veo esta noche ―digo para dar por concluida la llamada, que parece no haber salido bien.Mamá
Leer más