El sonido agudo del intercomunicador rompió el silencio helado de la habitación.
Con la adrenalina corriendo por mis venas, la noticia de la hazaña de Olivia me impulsó a salir de ese lugar que aún olía a Daemon, recordando el peligro que había acechado a mi reina. Cada paso hacia la salida resonaba en mi mente como un eco de urgencia.
Convocando a mis hombres más cercanos a mi ubicación rápidamente, les informé del heroico acto de nuestra reina.
Las miradas de admiración y respeto que recibí