Olivia
La habitación estaba bañada en una luz tenue, el silencio pesaba como un manto sobre mis pensamientos.
Me encontraba recostada en la cama de la suite más grande del hotel.
Y los cables conectados a mi cuerpo me recomendaban la fragilidad de la vida. Mi mente no dejaba de repetirse un mantra desgarrador: "He eliminado la amenaza". Pero, a pesar de esa victoria, el eco de mis decisiones resonaba con una intensidad que me paralizaba.
La verdad era que, detrás de cada pensamiento de triunfo