El rugido de los motores llenaba el lugar. Grace y yo nos acercamos a los ingenieros y a Jona, que se veía algo preocupado. Yo miré el coche de Hayden, que estaba en la línea de salida junto a los demás.
— Confía en Hayden — le dije a Jona.
Él me quedó mirando.
— Confío en él, sé que ganaremos — me dijo.
Yo asentí con la cabeza. Jona se quitó los auriculares y me los entregó. Yo me los puse de inmediato.
— La victoria es tuya, amor — le dije.
— Te amo — me contestó Hayden.
— Concéntrate. Ya me