UNA SEMANA DESPUÉS.
Hayden había estado demasiado atento a mí. Era lindo ver cómo se preocupaba por mi bienestar y el de nuestro hijo. De hecho, hoy vendría por mí al trabajo para ir a almorzar, ya que según él, yo estaba comiendo mal.
Cuando salí del trabajo, él ya estaba esperándome. Yo sonreí un poco, aunque no podía verle, porque él estaba dentro del coche; sabía que me estaba mirando.
— Qué feliz te ves —me dijo Matteo.
Yo lo fulminé con la mirada y me alejé de él. Caminé aprisa hacia el c