Me levanté con el olor a huevos fritos y tocino. Salí de la cama y fui directo a la cocina. Allí, como en un sueño, estaba Hayden, descalzo y cocinando. Él volteó a verme y sonrió. Esto se sentía como si nada hubiera pasado entre nosotros, era como al principio. Yo estuve tan tentada en correr a sus brazos y llenarlo de besos, pero sabía que eso era una muy mala idea, él solo estaba aquí por lástima.
— Buenos días — me saludó.
Yo aparté la mirada. No sabía cómo actuar ahora a su alrededor, aunq