La noche llegó, y yo estaba mordiéndome las uñas por el nerviosismo. Miré el reloj otra vez y respiré profundo. Se supone que Hayden debió haber llegado hace media hora. ¿Y si ella le dijo y él ahora no quiere saber nada de mí? Me rasqué la cabeza con desesperación y empecé a caminar en círculos en la cocina; los nervios me estaban matando.
— Por favor, ven rápido — le supliqué a la nada.
Escuché la puerta abrirse. Salí de la cocina rápidamente; Hayden estaba entrando. Yo corrí hacia él y lo ab