El tipo frente a mí no dejaba de hablar de lo bueno que era y de lo suertuda que había sido al conocerle. Me bebí el resto del vino y le sonreí como Grace me lo había pedido.
— Para mí, las mujeres deben quedarse en casa, atendiendo a los niños. Aunque por tu edad creo que será difícil tener hijos, aunque ya hay muchos métodos para hacerlo — me dijo.
Yo lo quedé mirando con la ceja levantada, incrédula a lo que había escuchado.
— ¿De qué trabajas? — le pregunté.
Él me miró con autosuficiencia y