Hayden corrió hacia mí y me alcanzó en el coche; él me miró, pero no dijo nada, y eso se lo agradecí con el alma. No quería hablar sobre el tema; no quería pensar en eso. Ambos entramos al coche, y Hayden arrancó de inmediato. Yo me recosté en el asiento y cerré los ojos por un momento, necesitaba procesar esto que había pasado.
— ¿Estás bien? — me preguntó Hayden.
Abrí los ojos y miré por la ventanilla del coche mientras él seguía conduciendo; no quería verle, me sentía demasiado vulnerable y