Hayden jadeó en mi boca mientras embestía lentamente. Estaba abrazada a su cuello, devorando su boca como una hambrienta. Lo habíamos hecho muchas veces en diferentes lugares de mi apartamento. Hayden salió de mí y me dio la vuelta. Levanté un poco el trasero para darle mejor acceso a mi intimidad. Él agarró mis caderas y embistió con agresividad. Los gruñidos y jadeos que salían de su boca me encantaban. Había estado con muchos hombres, pero jamás los escuché jadear como a él; era tan delicios