De tantas cosas absurdas que he vivido con Caleb, una de las experiencias que nunca, nunca me esperé vivir fue esta. Estar tomada de su brazo mientras el sacerdote de esta iglesia nos da un recorrido por la misma. Él nos explica cómo suelen ser las bodas que oficia, y yo estoy un poco incrédula sobre lo que estamos haciendo aquí.
Miro los bancos, miro el altar, esto se siente como real.
—Si nos escogen para presentar ante Dios esta unión y compromiso sagrados, estaremos dichosos como comunidad