Ha sido un día de locos. Uno en el que he terminado de darle la noticia a Caleb de la forma que no hubiese querido, pero me quedé sin opciones al actuar como sólo él sabe hacerlo. Han pasado varias horas desde que se fue de mi departamento. En ese tiempo me di un baño y organicé mis ideas, lo más que pude.
Salgo de la ducha, me pongo ropa cómoda para dormir y en eso, mi timbre suena. Voy a abrir la puerta, y me sorprende que sea Caleb.
—Regresaste — digo suavemente.
—Por supuesto que regresé. D