Encontrar a Eva no es ningún desafío. Menos lo es cuando tiene algo de dinero en los bolsillos consigo. Así es como la localizo en una de sus tiendas favoritas. Cabe destacar, que no es ninguna en la que debería comprar alguien que tiene su única casa hipotecada. La detecto entre vestidos de gala y haciéndole la vida imposible a una empleada.
—¡Te dije que quiero una talla más pequeña! — exclama Eva a la chica.
—No tenemos disponible ese modelo en XS, sino en S y M. ¿No quiere usar la M? — prop