Me aferro a las sábanas blancas y muerdo la almohada como si mi vida dependiera de ello. De mantener mis rodillas firmes y mi trasero bien posicionado para lo que me está haciendo Caleb. Él está detrás de mí, dándome todo “su entusiasmo”, como no ha parado de dármelo durante los últimos días en los que… oficialmente había dejado de ser virgen.
Mi primera vez fue una fantasía erótica, y las veces posteriores acostumbrándome cada vez más a su tamaño, una mejor que la otra. Debía ser un crimen que