Paso varios ganchos con prendas en este rack de la tienda donde estoy. Pero siento una presencia extraña al otro lado de este muro de ropa, una que descubro al apartar y ver el rostro de Martina oculto. Su mirada es acusatoria y molesta.
Mi reacción es rápida, no me inmuto y vuelvo a tapar su cara con más prendas. A mi amiga la broma no le sienta tan bien. Aparta las prendas de su cara y clama mi atención.
—¡Vivienne! — exclama. Estaba parada al otro lado del rack — ¿Cómo puedes ignorar a tu su