La luz está molestándome de tal forma que me duelen los ojos, aunque los tenga cerrados. Debo abrirlos para encontrarme en una habitación que no es la mía, es la de Caleb, con el propio Caleb a mis espaldas. Está abrazándome por detrás.
Suponía que lo había vuelto a hacer, atraparme toda la noche y evitar que lo dejase durmiendo solo. Sin embargo, en esta ocasión ha pasado algo diferente.
No había delirios causados por la fiebre o tretas similares. Incluso me lo pidió directamente, le gustaba q