La mano izquierda me pesa mucho más que ayer, y la conciencia, esa tampoco está muy tranquila que digamos. Me había besado con Caleb Blackwood, en un evento innecesario, increíble e inolvidable.
Toco mis labios que todavía siento tienen rastros de los suyos, de su calor, de su poder, de su huella. Sus dedos en mi cintura, y su cuerpo junto al mío, me generó tantas sensaciones que no puedo asimilar.
Podrán haber pasado ya 24 horas de ello, pero se sienten como minutos. Minutos que se han hecho e