Caleb y yo no tenemos ningún compromiso moral. Tenemos un negocio basado en chantaje y compensación económica, no más. Por ello, sé cuál es mi lugar muy bien, y él debería saber cuál es su lugar.
Si no lo conoce, yo se lo daría a conocer.
—¿Cuál es tu problema con que no quiera acostarme contigo? ¿Para qué me tienes que presumir lo que haces en tu vida privada? Ni que me interesara — le susurro.
—Oh, es que a los mentirosos les cuesta aceptar cuándo son atrapados. ¿Por qué mejor no me dices que