98.Sabes que no estoy jugando.

James observó a Shirley alejarse con furia en los ojos, y la rabia se apoderó de él. Sabía que no podía permitir que esa mujer pusiera en peligro su relación con Sophie.

Con paso decidido, se apresuró tras ella, para detenerla antes de que pudiera hacer algo impulsivo o que destruyera sus planes.

Cuando alcanzó a Shirley en el pasillo, la agarró del brazo con firmeza, deteniendo su escape. La mirada de James ardía con una intensidad clavándose en los hermosos ojos de su amante de un modo que l
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