96. Apriétame los dedos.
Laura se mordía incansablemente el labio para no gemir, no podía permitirse hacerlo porque no quería renunciar a sentirlo poseerla, había estado tan celosa todo esos meses sin Michael, casi un año, viéndolo darle a otra mujer todo lo que ella merecía y siempre había deseado.
Había sido su amante durante prácticamente dos décadas, siempre lo vio salir con otras mujeres pero a ninguna le daba importancia, ella siempre era la que lo acompañaba a fiestas y actos sociales, algo así como la principal