95. La ropa interior también.
El primer impulso de Michael, en cuanto sintió los labios de Laura sobre los suyos, fue apartarla, mandarla muy lejos. No quería a ninguna otra mujer que no fuera Sophie, pero lo cierto era que ella había huido de él, lo había dejado sin dar explicaciones y probablemente estaba muerta.
Se separó por un momento de su socia, mirándola a los ojos. Su mirada estaba cargada de furia, pero su entrepierna estaba dura, no tanto por excitación sexual, sino por la posibilidad de desahogar su frustración.