16. El hijo de un monstruo.
Emma, preocupada por la conversación que tuvo el día anterior con Sophie, decidió ir a su habitación temprano aquella mañana.
Había estado pensando en las palabras de su amiga, tanto que apenas pudo dormir y, aunque había optado por no decir nada en el momento, esperando que Sophie se calmara, ahora sentía que necesitaba hablar con ella y animarla o hacer algo para que se sintiera mejor.
Al entrar en la habitación, el sonido del vómito la guío hasta el baño donde encontró a Sophie arrodillada