17. ¿¡El niño no es mío!?
—Será mejor que te sientes, Sophie —sugirió Daniel guiando a la joven hasta un banco cercano, sin soltarla, no quería que cayera y pudiera sufrir algún daño.
El parecido con esa mujer era tan asombroso que parecía haber retrocedido en el tiempo y estar frente a ella.
En ese instante ella no podía hacerse la fuerte ni negar la ayuda del hombre así que se dejó llevar por él y se sentó donde le indico, luego levantó la mirada y buscó la de él para intentar encontrar ayuda.
—No quiero tener a este