116. ¡Vete! No molestes ahora.
Los gritos de aurora se escucharon por toda la casa James, cegado por la ira, le tapó la boca con una mano mientras deslizaba la otra bajo su ropa interior, haciendo que ella rápidamente se tensara y cerrará las piernas para no darle acceso a du sexo.
— Abre las piernas…— exigió James presionando con su mano para que lo dejara avanzar — No hagas esto más difícil cariño,.solo quiero hacerte recordar el amor que nos teníamos, como te sentías cuando estaba entre tus piernas.
Ella intento forcejear