117. ¡La muerte de Marie!
Michael, visiblemente frustrado, golpeó la mesa de la sala de reuniones con tal fuerza que hizo vibrar los vasos de agua.Sus venas parecían a punto de estallar bajo la presión de la impotencia.
— ¡No podemos seguir así! ¡Es como si James y Sophie se los hubiera tragado la tierra!—gritó, perdiendo su control. Parecía que caminaban por callejones sin salida, y cualquier pequeña pista los llevaba de cabeza a una pared que no podían traspasar.
Hanna, como de costumbre, jugaba con su cuchillo, girán