Lara abrió la puerta despacio.
No podía creer todo lo que le dijeron Carlos y Mauricio, pero tenía que hacerlo.
Dante no le mintió. Jamás.
Desde lo de su impotencia hasta lo de Nina, todo lo que le dijo era verdad y había pruebas de absolutamente todo.
Mientras Dante se desplomaba en el sillón, con la cara entre las manos, Mauricio le mostraba informes, análisis y grabaciones de las terapias a las que Dante se sometió durante años.
Era demasiada información como para analizarla en unos minutos,