Con el trabajo de Dante y toda la gente en la casona, el lugar se había dividido en dos.
En el sector a la derecha, Dante tenía instalado su oficina, su cuarto y un salón para su uso personal, en el que debatía con Carlos casi lo mismo que en su oficina, pero con un aire más relajado, o agotado.
En el sector de la izquierda, Lara lidiaba con la falta de privacidad y la incomodidad de sus hijos, que se inhibían con tanto hombre uniformado, mucamas y más y más gente.
Por la noche, las cosas no me