Dante Hatclifft echaba humo.
- Se… Señor Hatclifft… - Amelia abría y cerraba la boca como un pez fuera del agua.
Con toda su inmensidad, Dante se acercó a ella y sin gritar, habló con un frío que bajó la temperatura de todo el lugar bajo cero.
- O si no, ¿Qué? Termina lo que ibas a decir.
- ¿Por qué me haces esto, Dante? - preguntó Amelia, con un hilo de voz y el labio inferior temblando - Después de todo lo que hice por ti…
- ¿Lo que hiciste por mí? - la cuestionó - Amelia Whington, junta tus