71. Narra Anastasia
Había transcurrido una semana exacta desde aquella madrugada en la que Maverick se había quedado sentado frente a mí, bebiendo café caliente mientras la nieve cubría los cristales de mi departamento. En siete días enteros no habíamos cruzado ni una sola palabra, ni un mensaje de texto, ni una llamada telefónica. Había respetado su palabra de darme el espacio y el tiempo necesarios para poner en orden los fragmentos de mi propia existencia, pero su presencia silenciosa seguía flotando en el ambi