42. Narra Anastasia
El peso del edificio corporativo de MAVE se había desprendido de mis hombros al cruzar la puerta giratoria por última vez, pero la adrenalina de aquel enfrentamiento todavía zumbaba en mis venas horas más tarde. Estaba en la tranquilidad de mi apartamento, intentando asimilar que por fin era una mujer libre, cuando sonó el timbre de la entrada.
Miré el reloj de la pared. Eran las cuatro de la tarde. Con el ceño fruncido por la sorpresa, caminé hacia la puerta y giré el cerrojo.
Al abrirla, la t