41. Narra Anastasia
El lunes por la mañana el aire en el piso ejecutivo de MAVE se sentía denso, casi irrespirable, pero dentro de mí ya no quedaban dudas ni titubeos. La imagen del anuncio de embarazo de Dakota había quemado cualquier rastro de duda que pudiera quedarme. Había pasado todo el fin de semana procesando el dolor, transformándolo en una fría y absoluta determinación. Las cuentas estaban saldadas en mi aplicación bancaria; el dinero exacto para cubrir la penalización del contrato y comprar mi salida de