36. Narra Anastasia
Mi conversación casual con Jord en la cafetería la tarde de ayer no se había detenido con la despedida en la acera. Apenas había cruzado la puerta de mi apartamento y alimentado a Kevin, mi teléfono comenzó a vibrar. Primero fue un mensaje sencillo preguntando si había llegado a salvo del tráfico de la hora punta; luego se convirtió en una réplica constante de anécdotas universitarias, risas compartidas a través de la pantalla y confesiones sobre la presión de mantener una carrera deportiva de