20. Narra Anastasia
La mañana del jueves comenzó con una atmósfera densa, casi eléctrica, que parecía emanar de las paredes del edificio MAVE. Después del interrogatorio de Dakota el día anterior, cada vez que el ascensor se detenía en nuestra planta, mi cuerpo se tensaba, esperando ver aparecer a la esposa de mi jefe con alguna nueva y sutil forma de tortura. Pero el peligro no vino de ella; el peligro siempre había estado, desde el primer día, dentro de mi propia oficina.
Maverick no me dio ni un respiro. Desd