La niña había colocado 26 velas en el pastel, esperando.
El corazón de Luis se encogió al ver la escena.
Pensó que con el tiempo, Alegría olvidaría a Dulcinea, pero ella seguía preguntando por su madre, por dónde estaba y cuándo volvería.
El tiempo pasó. Año tras año.
Luis intentó mantener viva la esperanza.
En el segundo cumpleaños de Dulcinea desde su partida, llevó a Alegría a Ciudad BA.
En el tercer año, compró de nuevo la torre de Grupo Fernández y la mansión donde solían vivir. Ese año, su