Alegría estaba medio dormida, con los ojos cerrados por el malestar.
Su carita pálida.
Sus largas pestañas temblaban ligeramente, y en su inconsciencia llamaba a su mamá. Dulcinea sostenía su pequeña mano, susurrando su nombre con suavidad...
Dulcinea sufría enormemente.
Para ella, Alegría no solo era una niña adoptada, sino también la continuación de la vida de Leandro y su esposa. Si algo le pasara, jamás se lo perdonaría.
Con angustia, Dulcinea inclinó la cabeza y besó la frente de Alegría.
L