Clara, recuperándose de la sorpresa, asintió rápidamente.—Sí, está cuidando a los niños. Voy a llamarla.
Marlon asintió.
En ese momento, Dulcinea apareció en la sala con Leonardo en brazos, buscando el biberón. Al ver a don Marlon, se sobresaltó y el biberón se le cayó de las manos, rodando por el suelo.
Don Marlon se adelantó, recogió el biberón y dijo:
—Hay que lavarlo antes de dárselo al niño.
Dulcinea permanecía inmóvil, sin saber cómo reaccionar.
Clara, todavía recuperándose del impacto, ta