Ya era noche muy avanzada.
Pero Dulcinea no pudo dormir.
Tuvo un sueño en el que revivió el momento en que su madre se lanzó desde el balcón. El viento levantaba la falda de su madre y ella gritaba con desesperación:
—¡Axel Romero, no he hecho nada malo! ¡Todo esto es una de tus trampas!
—¡Mamá...!
La pequeña Dulcinea, abrazando su muñeca, murmuraba en voz baja.
No se atrevía a acercarse. Temía que si daba un paso más, su mamá realmente se tiraría, y entonces se quedaría sin ella...
Su madre, an