Catalina, aún medio dormida, llegó a la comisaría para sacarlo de ahí. Solo entonces se dio cuenta de que el alborotador no era otro que el presidente del Grupo Fernández, y la policía estaba lista para aprovechar la situación.
Catalina pagó $200,000 dólares para liberar a Luis.
Mientras se iban, el joven seguía gritando:—¿Crees que por tener dinero y ser guapo ya eres la gran cosa? ¡Tu esposa te dejó porque no soportaba lo controlador que eres! ¡Te lo mereces, imbécil!
Luis estaba a punto de at