A veces, se embriagaba tanto que no regresaba a casa, prefiriendo dormir en los reservados del club, despertando siempre con una sensación de vacío.
Esa noche no fue la excepción.
No quería regresar a casa, no quería ver la fría expresión de Dulcinea, ni enfrentar su actitud distante. Tampoco deseaba acostarse con ella, esa última vez que lo hicieron, todo se sintió terriblemente mal.
Luis miraba el vaso de whisky.
Sonrió fríamente.
¡Ella sí que sabía cómo repugnarlo!
Bebió hasta emborracharse p