Al oír esto, Sylvia se llenó de alegría.
Aunque esperaba quedarse, no pensó que Luis aceptaría tan fácilmente. Emocionada, le prometió:
—Luis, no te preocupes, no volveré a interferir en tu matrimonio ni te causaré problemas… solo quiero estar cerca de ti.
Sus palabras eran en parte un halago, pero también sinceras.
Por Luis, había perdido a todos sus familiares, solo lo tenía a él.
Los ojos de Sylvia se llenaron de lágrimas.
Luis la miró en silencio, sin decir nada. Esa noche se quedó solo un r