Luis no contestó.
Colgó la llamada y se giró a un lado, diciendo despreocupadamente:
—Es Catalina. Cada vez tiene menos tacto, sabiendo que acabas de regresar.
Dulcinea pensó:
«Cuando un hombre tiene una aventura, miente por costumbre.»
«Y la mujer se convierte en una detective.»
Dulcinea no lo confrontó, solo respondió suavemente:
—El trabajo es importante, ve y atiéndelo.
Sus palabras fueron como un indulto.
Luis parecía preocupado por la llamada, su pasión se desvaneció de inmediato. Tal vez