Después de un rato, Dulcinea respondió.
Por mucho tiempo, ninguno de los dos habló. Solo se escuchaban sus respiraciones suaves… Eran esposos, pero ahora hasta sus respiraciones parecían extrañas.
Finalmente, Luis habló:
—¿Cómo te sientes?
La noche era fría como el agua.
Dulcinea respondió con frialdad, y lo hizo en francés.
—Creo que Catalina ya te lo dijo. Estoy bien, me trasplantaron las córneas de Leandro y ya recuperé la vista… Leandro se suicidó tirándose de un edificio. Su esposa se suici