«Leo, ahora estaremos juntos para siempre.»
…
Alrededor, todo estaba en silencio.
Cuando Clara llegó, solo se escuchaban murmullos de asombro.
Clara tuvo un mal presentimiento.
Empujó a la multitud y, al ver a Leandro y su esposa juntos en un charco de sangre, no pudo contenerse y cayó de rodillas.
Miraba a la joven pareja, repitiendo sin cesar:
—¡Es el señor Carrasco y su esposa! ¡Es el señor Carrasco y su esposa!
El bebé agitaba sus pequeñas manos, llorando desconsoladamente.
Clara lo levantó